Etiqueta: sistematización de experiencias

SE Bibliografía

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Publicado el: 15 junio, 2011

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Libros

  • Mikkelsen, B. (1995) Methods for development work and research. A new guide for practitioners. Sage Publications. California, US.
  • McGee, R. (2010) Cuadernos de Investigación nº 1. GEDCE. Valencia
  • Ayllón, R.M. (2004). La sistematización como instrumento de transformación social. Aportes para el diálogo entre el saber y el hacer en el trabajo social. III Taller Internacional del Trabajo Social. La Habana, Cuba.
  • Bermúdez, C. (2008) Acerca de la sistematización de experiencias en proceso. Biblioteca virtual sobre sistematización de experiencias.
  • Jara, O. (1994) Para Sistematizar Experiencias. 1ª. Ed. Alforja, San José. Presentación.
  • Jara, O. (2006) La sistematizacion de experiencias y las corrientes innovadoras del pensamiento latinoamericano-una aproximacion historica. Diálogo de saberes nº 3 septiembre-diciembre pp. 118-129. Caracas
  • Palma, D. (1992) Estado Actual de la Sistematización. CEAAL. Santiago de Chile.
DIÁLOGO DE SABERES Nº 3 septiembre-diciembre / 2009 Caracas/pp. 118-129

SE Para saber más

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Guías de recursos

Guía Metodologógica de Sistematización

Programa Especial para la Seguridad Alimentaria. PESA en Centroamérica. FAO. 2004. PDF descargable en Castellano

SE Casos prácticos

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Publicado el: 15 junio, 2011

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La redacción del presente resumen acerca del enfoque de Sistematización de Experiencias,  emerge y se nutre de de los aprendizajes vividos mediante su aplicación en un caso concreto. Dicho caso se ha centrado en la trayectoria de acompañamiento de ACSUD Las Segovias País Valencià a sus socios de trabajo en Guatemala durante los 10 últimos años.

Se trata de una experiencia de sistematización retrospectiva en la que se ha contado con la participación de más de 360 personas de etnias mayas pertenecientes a las comunidades que han trabajado coordinadamente con ellos y de 29 técnicos de cooperación de contrapartes y el propio ACSUD en grupos focales, talleres de devolución de información y lectura crítica.

Las temáticas abordadas en la sistematización han versado sobre los procesos de Soberanía Alimentaria, eje vertebrador de su acompañamiento a grupos comunitarios de base e instituciones guatemaltecas con las que se han construido procesos de confianza mutua y alianzas estratégicas con un horizonte temporal de largo plazo.

En suma, las reflexiones que han emergido del proceso reflexivo profundizan en los diferentes abordajes conceptuales y prácticos de los procesos de Soberanía Alimentaria que acompañan, cuestionando su naturaleza, sus métodos, la lógica subyacente a los mismos.

En el plano de los productos finales, es destacable la manera en que la fase de difusión ha contado con un protagonismo singular. Se han elaborado dos audiovisuales  (uno de ellos sobre la temática de los derechos colectivos de los pueblos indígenas y el otro, acerca del transcurso metodológico de la sistematización) y un manual de sistematización de experiencias (para generar teoría a partir de la práctica).

 

SE ¿Qué no debo olvidar?

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Consejos para la aplicación

El proceso de sistematización es un reto en sí mismo para todas las personas participantes, y por tanto, que debe ser abordado con una atención destacable y nunca como una actividad residual de la organización.

Desde nuestro punto de vista, deberá existir un equipo de facilitación –especie de comité- de procedencia interna (entre los actores participantes en la misma), que pueda cumplir la función social de  seguimiento, síntesis y captación-exposición de las diferentes sensibilidades. De igual manera, deberán velar y poner en conocimiento con respecto al resto de actores si se está respetando el hilo argumental, la presencia de todas y todos en las discusiones y poner el foco de análisis en las contradicciones existentes entre filosofía y  praxis.

Por último, deberán existir responsables encargados de sintetizar la información de manera sistemática y rigurosa, para que el ejercicio de entrar a valorar éxitos, fracasos y pautas sea de los propios participantes.

 

Principales dificultades de aplicación

Como ya se ha mencionado con anterioridad, se deben facilitar mecanismos que promuevan un análisis de la experiencia en profundidad, que sirvan de base para una reflexión crítica y constructiva.

Para ello, es importante tener presente las relaciones de poder intragrupales (personas que desempeñan roles semejantes o equivalentes) e intergrupales (personas que desempeñan roles diferentes) a la hora de motivar procesos reflexivos pues, como señala Mikkelsen:

Se debe prestar especial atención a las relaciones de poder intracomunitarias. La participación no es la panacea: existen intereses y poderes ocultos e invisibles que dificultan la participación desde la igualdad”. (Mikkelsen, 1995).

Evitar centrarse en debilidades institucionales formuladas como críticas -destructivas- a la labor desempeñada por determinadas personas. Este hecho puede resultar frecuente en contextos donde existan liderazgos o luchas de poder encubiertas provocando conflictos que emergen en el propio proceso de sistematización y que puede suponer descohesión y desconfianza a lo largo del mismo. Las dinámicas de grupo entre las personas participantes importan mucho e imprimen el grado de madurez inicial en el proceso de sistematización que en buena parte determinará la utilidad del mismo.

 

SE Herramientas para aplicarlo

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Publicado el: 15 junio, 2011

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Existen numerosos métodos y técnicas que se pueden y deben emplear a la hora de reconstruir la experiencia.

A continuación se listan algunos de ellos por considerarse especialmente interesantes para la recopilación de testimonios de la experiencia en la fase de reconstrucción histórica: (1) líneas de tiempo para situar hitos, fases, puntos de inflexión y (2) Diagrama de Venn o de tortillas para evidenciar actores incluidos / excluidos, alianzas estratégicas y operativas, etc.

En la fase de reconstrucción participativa, será de gran importancia, el diseño de talleres específicos para cada experiencia particular a partir de los cuales poder poner sobre la mesa los diferentes posicionamientos de los actores mediante: lluvias de ideas, técnicas de reflexión individual (free writting) y Cambio Más Significativo, grupos focales dirigidos a priorizar y valorar determinados elementos intrínsecos a la experiencia.

Es importantísimo, tener presente las diferentes capacidades de lectoescritura y otras características que limitan la participación de ciertos actores. Un ejemplo de ello sería, tener presente los diferentes idiomas en los que deberá transcurrir los talleres y reflexiones para no excluir opiniones de ciertos grupos idiomáticos minoritarios. Dichos grupos idiomáticos suelen venir entrecruzados con otras identidades como el género: las mujeres indígenas suelen hablar peor español que los hombres dado que la división sexual de los roles que habitualmente desempeñan están asociados a actividades en el hogar y suelen disponer de menor nivel formativo.

 

SE Metodología

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Publicado el: 15 junio, 2011

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1. Actores involucrados

La sistematización es per se un proceso de naturaleza `participada´ pues tiene como fin incitar el diálogo entre los participantes (aquellos que la han vivido) a partir del cual poner sobre la mesa las contradicciones, matices y circunstancias asociadas a la experiencia de sistematización que nos permita una profundización en su propia esencia. Precisamente, el diálogo entre participantes permite poner de manifiesto las diferentes versiones de cada momento histórico, la importancia relativa que cada participante confiere a cada uno de ellos y sus causas y consecuencias.

Esto es, se debe partir de la reflexión conjunta y sistemática de procesos, donde consensuar conceptos, prácticas y metodologías sobre la propia praxis diaria, integrando para ello una perspectiva multiactor a nivel intra e interinstitucional.

La perspectiva multiactor supone partir de los escenarios contextuales en los que operan cada uno de ellos con relación a la experiencia, siempre focalizando el análisis en el esquema central que nos proporciona el hilo argumental definido entre todas.

Una recomendación a tener presente a la hora de emprender procesos de este tipo es la de crear un comité de varias personas (con representantes de las diferentes instituciones participantes) que funcione a modo de equipo de impulsores y dinamizadores de la sistematización. De esta manera, podrán hacer seguimiento de los ritmos definidos grupalmente y dar a conocer la propuesta metodológica de sistematización para fomentar la participación informada de todos ellos.

2. Proceso

Partiendo de la bibliografía sobre sistematización, hemos elaborado una propuesta de reorganización de las etapas según el diagrama que se recoge a continuación:

Descripción de cada fase del proceso retrospectivo:

I) Elaboración del plan de Sistematización

Debe ser breve, claro y rápido de leer. Es de gran utilidad apoyarse en representaciones gráficas, imágenes, cuadros resumen, etc.

Es fácil que conforme vaya avanzando la sistematización de la experiencia aparezcan ramificaciones y casuísticas particulares con relación a los focos de análisis fijados inicialmente. Para ello, el reto debe ser buscar la superación de la perspectiva analítica de acciones concretas para focalizarnos en los procesos de confianza y acompañamiento y relaciones entre actores, donde las acciones suponen hitos pero no muestran el entramado relacional subyacente y los aprendizajes compartidos de los actores que han formado parte de la experiencia.

II) Reconstrucción histórica

La recopilación de información en esta fase debe versar sobre la temática particular del hilo de la sistematización, aunque es importante prestar atención a la información contextual para entender el entramado de relaciones y factores que afectan o se ven afectados por la experiencia.

Este proceso es especialmente relevante para poder recopilar toda la información con relación a la experiencia que posibilite, en fases posteriores, ir acotando cada vez más los focos de análisis según la importancia sugerida por todas las participantes.

Para ello, es necesario apoyarse en un amplio rango de métodos y técnicas participativos con la intención de que cada cual aporte su visión y testimonio vivencial.

III) Procesado de información y devolución intermedia

Esta fase requiere de gran rigurosidad con relación al tratamiento y selección de la información relevante para poder mantener la credibilidad de los análisis.

En ella, todos los actores deberán verse reflejados en el mismo y el resultado final de esta etapa, deberá mostrar los pilares comunes e inspiradores, reflejar los puntos discordantes y divergencias en los posicionamientos entre actores, las brechas entre estrategia y praxis. Todo ello, tendrá que ser expuesto en un formato adecuado para que todas las personas participantes, estén de acuerdo en cuáles serán las discusiones que centrarán los análisis en la reconstrucción participativa.

Las devoluciones intermedias contarán siempre con una parte presencial. No obstante, es recomendable elaborar un documento escrito para facilitar la rigurosidad y respaldo de las afirmaciones de cada participante. Dicha devolución será inspiradora de la siguiente fase de reconstrucción participativa en la que “resituar” las ideas emergentes del procesado de información.

IV) Reconstrucción participativa

En esta fase se retomarán las divergencias y puntos comunes para realizar esos análisis compartidos en los que replantear las estrategias y praxis individuales e institucionales.

El resultado de esta fase implicará la creación de lecciones aprendidas con una aplicación evidente en cambios concretos.

El tipo de preguntas a las que se deberá encontrar respuesta mediante un formato participativo es:

- ¿Cuáles han sido las fortalezas y éxitos de la experiencia?¿son extrapolables a otros procesos similares que estemos llevando a cabo? ¿Cuáles de ellas consideramos que son de mayor calado y que tienen un peso central para nuestro aprendizaje futuro?
- ¿Cuáles son las debilidades o puntos cuestionables y divergentes con relación a la experiencia? ¿Cuáles consideramos que son de mayor relevancia para nuestro aprendizaje futuro?¿son extrapolables para otros casos concretos que estemos llevando a cabo desde nuestra institución?

V) Difusión de la experiencia

Es importante planificar la difusión desde el inicio de la Sistematización de Experiencias para conseguir que se trate de un proceso que transcurra en paralelo a la reflexión, evitando con ello, dejarla relegada a último término.

Esto supone una búsqueda de coherencia con los principios de la sistematización al perseguir la importancia de hacer seguimiento y difundir las lecciones aprendidas del proceso en sí mismo y no únicamente, su resultado final.

En gran medida, la difusión de la experiencia guardará relación con sus `¿para qué?´. Es decir, si uno de los objetivos principales de sistematizar, es el de compartir con otras instituciones nuestras propias lecciones de la experiencia, posiblemente los cauces de difusión y el formato de los mismos será diferente de si lo que se pretende es crear conocimiento (teoría) a partir de la práctica.

Se deberán tener presentes los recursos así como la variedad de cauces de difusión disponibles en términos tecnológicos.

En resumen, es de gran relevancia prestar atención a la recopilación de los aprendizajes en formato escrito/audiovisual con la intención de crear utilidad práctica a nivel institucional debido a la rotación de personal en las instituciones participantes y al intercambio de experiencias con otras organizaciones.

SE Antecedentes y contexto

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Publicado el: 15 junio, 2011

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La configuración histórica del concepto de `Sistematización de Experiencias´ (tal como va a ser abordado en la presente propuesta, entendiendo que no existe un consenso sobre el mismo), emana de un proceso marcado por un hito claramente determinante: la transformación posmoderna del entendimiento sociológico. Como veremos, dicho cambio de planteamiento epistemológico en el caso de la Sistematización de Experiencias, surge desde los procesos de cambio social generados en los movimientos y sectores sociales latinoamericanos.

En términos de hitos de partida del concepto, Bermúdez (2008) lo plantea de la siguiente manera:

“la sistematización de experiencias como propuesta de modalidad investigativa, surge en el marco de la Educación Popular y posteriormente se extiende como herramienta hacia otras disciplinas de la acción social reconociendo la necesidad de generar reflexión teórica sobre la práctica”.

Con vistas a afinar y entender los pilares epistemológicos que sustentan la propuesta de sistematizar experiencias, Jara hace alusión a Ayllón (2002) y Cáceres (1991), al referir sus orígenes y evolución. Así puntualiza que durante los años 50 y 60 se trabaja el concepto desde la profesionalización de los servicios sociales; esto es, partiendo de un entendimiento anclado en una propuesta metodológica positivista.

La concepción actual, viene marcada por un punto de inflexión en los 70, momento en que queda verdaderamente influenciada desde los planteamientos de la pedagogía propuesta por Freire.

Además de la Educación Popular, el concepto ha ido quedando matizado por la Teoría de la Dependencia, la Teología de la Liberación y la Investigación-Acción-Participativa; que conforman sus pilares desde un escenario vivencial puramente latinoamericano.

 

SE ¿En qué consiste?

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Publicado el: 15 junio, 2011

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Definición

La definición que Oscar Jara (1994) propone sobre el proceso de sistematización de experiencias es:

Interpretación crítica de una o varias experiencias que, a partir de su ordenamiento y reconstrucción, descubre o explicita la lógica del proceso, los factores que han intervenido en él, cómo se han relacionado entre sí y por qué lo han hecho de ese modo”.

Esta definición incita a considerarla un proceso complejo que propone una reconstrucción y posterior deconstrucción de la experiencia, en el que la interpretación de los diferentes actores que la han vivido e influenciado y se han dejado permear por ella, no necesariamente parten de un entendimiento uniforme de la misma.

De hecho, es muy posible que surjan divergencias en la reconstrucción de un mismo momento histórico, y en ocasiones, se den testimonios aparentemente contradictorios y excluyentes. Varios factores pueden inspirar este hecho: la variedad de intereses –u objetivos prioritarios- de cada uno de los actores participantes, la subjetividad de cada persona participante asociada a la interpretación que hace de sus experiencias vividas, y  la lejanía temporal que en ocasiones se da entre el momento en el que sucede la experiencia y la reconstrucción retrospectiva de la misma(Idealmente debería sistematizarse en paralelo al transcurso de la propia experiencia, lo que ocurre es que en muchos casos, suelen realizarse sistematizaciones retrospectivas).

Por otra parte, atendiendo al propósito de la sistematización de experiencias como enfoque podemos diferenciar 3 categorías de objetivos según la clasificación propuesta por Palma Diego (1992):

A. Aquellos que buscan “favorecer el intercambio de experiencias entre distintos equipos”.

B. Los que se proponen “la comprensión y reflexión de un equipo sobre su propio trabajo”.

C. Quienes plantean el “adquirir conocimiento (o teoría) a partir de la práctica”.

 

Principios fundamentales

Como ya hemos visto, la piedra angular de la sistematización de experiencias consiste en la creación de aprendizaje compartido.

Para ello, deberemos posicionarnos desde una serie de principios que lo posibiliten en la práctica y que sean vehiculizados verdaderamente por la metodología de sistematización de experiencias. Estos principios emergen del respeto a todas las voces y miradas de las personas participantes, en consonancia con propuestas similares propias de procesos participativos.

En resumen, merecen ser destacados los siguientes:

  • Transparencia y codecisión informada por las personas participantes en todas las fases del proceso. Destaca la necesidad de su papel activo para que sus `cotas de participación´ se mantengan en esferas de control ciudadano (máximos niveles de participación). (McGee, 2010). En concreto, cabe resaltar la importancia determinante de una planificación consensuada del proceso que incorpore la perspectiva y disponibilidad de tiempo de los diferentes actores involucrados.
  • Apropiación del proceso por parte de los actores participantes de la sistematización como metodología de aprendizaje para reinterpretar su realidad y reorientar sus prácticas consecuentemente. Es decir, todas las participantes deben acordar que es ésta la metodología adecuada para sus propósitos y la que quieren llevar a cabo, bajo unos razonamientos lógicos y compartidos. No se trata de un diagnóstico sino de un profundo proceso de “repensado” institucional que requiere un esfuerzo compartido, por ello, la apropiación de partida es clave para el éxito del mismo.
  • Aprendizajes orientados al largo plazo. Al tratarse de un proceso complejo y deconstructivo de la realidad social desde una perspectiva multiactor y, en suma, intersubjetiva, la mayoría de los aprendizajes emergerán de las últimas etapas. Este hecho supone que la importante inversión en tiempos de trabajo a lo largo del proceso de sistematización supondrá que apenas se perciban los “resultados intermedios” en términos de aprendizaje de la acción de sistematización y no se tenga una perspectiva global del aprendizaje vivido hasta las etapas finales.
  • Vocación de aprender. Las personas participantes deberán evitar imponer sus criterios y en lugar de eso, entender cómo las demás perciben el entorno. Supone aportar las propias reflexiones y dejarse aportar por las de los demás.
  • Evitar juicios de valor sobre los posicionamiento de las personas participantes. Cualquier cuestionamiento sobre la visión de las cosas que tenga una persona conviene que sea contextualizada en el ámbito de la crítica constructiva, evitando poner el foco en la crítica a personas concretas o cargos determinados, sino más bien, en principios orientadores, estrategias y su operativización práctica.

 

 

 

 

 

Cambios que se quieren producir

Una sistematización de experiencias supondrá un reposicionamiento y transformación de  los valores, creencias y prácticas tanto a nivel individual como institucional con relación al hilo argumental o temática de la experiencia.

Por ello, se podría decir que la reconstrucción debe incitar a su vez a una `deconstrucción de la experiencia´ entendida ésta como una ruptura con el patrón con el que asumimos que funcionan las cosas.

Estos cambios deben emerger de un proceso de profunda revisión epistemológica de cómo entendemos la realidad y cómo incidimos sobre ella, la conformamos como agentes sociales.

Se hace necesaria una reinterpretación de la experiencia para subrayar los matices que de ella emergen, desenmarañar las relaciones de poder que operan sobre nuestro entendimiento de la realidad social (nuestros sistemas de valores y creencias) y en definitiva, entender cómo nos hemos visto influenciados por el proceso de problematización social de la temática trabajada.

Ese “desempacado” deberá orientarse hacia un discurso emancipatorio donde las personas participantes realicen propuestas y nuevas interpretaciones de su praxis desde un nuevo entendimiento cultural del problema acorde con su identidad individual  y colectiva.

 

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Bienvenido , hoy es Sábado, 20 diciembre, 2014