MVS Metodología

Categoría: Enfoques
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Publicado el: 23 junio, 2011

Índice

El EMVS es flexible y debe ser adaptado a cada caso específico, pero conviene considerar los siguientes pasos básicos para su implementación:

1. Identificación de los recursos de la comunidad. Llamamos recurso a los elementos con los que cuentan las comunidades para construir sus estrategias de vida; su disponibilidad, acceso, uso y beneficios determinan la calidad de vida, la libertad para diseñar estrategias de vida y la vulnerabilidad de las comunidades. Los recursos pueden preservarse, gastarse o incrementarse según las estrategias de vida en curso. Proponemos la clasificación de los recursos en siete categorías (ver cuadro).

Los recursos de la comunidad

La propuesta del DFID (1999) define cinco grupos de recursos de la comunidad (activos o dotaciones de capital) que pueden ser convertidos en logros positivos en materia de medios de vida, que son:

  • Recursos humanos: las personas, sus atributos y capacidades (lo que son y lo que se llevan “puesto” consigo). Incluyen a las mismas personas, sus habilidades, salud, educación y conocimientos que les permiten concretar sus estrategias de medios de vida. Algunos indicadores para caracterizarlos: población total, pirámide poblacional, mortalidad infantil, expectativa de vida y otros indicadores de salud, alfabetización, nivel de enrolamiento de niños y jóvenes en la educación, conocimientos y capacidad laboral (formal e informal), habilidades innatas y adquiridas, etc.
  • Recursos sociales: las formas de relación horizontal dentro de la comunidad. Se aborda desde la perspectiva de las estructuras organizativas permanentes (p.ej. juntas de agua) o temporales (p.ej. grupos que se organizan hacer frente a una emergencia). Se analiza el nivel de involucramiento de la comunidad en ellas, su liderazgo, su eficacia para abordar los problemas para los que fueron creados, las resistencias que generan, los conflictos entre grupos diferentes, etc. Se presta atención a la capacidad de esos grupos para cohesionar la comunidad (recurso social de apego) como para construir lazos con otros grupos externos (recurso social de puente) mediante, por ejemplo, relaciones con agrupaciones mayores como organizaciones religiosas, partidos políticos, sindicatos.
  • Recursos naturales: la dotación de recursos naturales y servicios derivados que conforman el entorno de la comunidad y permiten el desarrollo de las estrategias de vida de sus integrantes. Incluye tierras, aire, suelo, subsuelo, agua, bosques, biodiversidad, recursos pesqueros, paisaje, minerales y otros. Es importante analizar sus condiciones de producción y degradación, su evolución, las modalidades de acceso y quiénes gozan de él, su uso y los beneficios derivados.
  • Recursos de infraestructura: incluye tanto la que da soporte a los servicios vitales para las comunidades (escuelas, puestos de salud, acueducto, tratamiento de aguas residuales y basura, telecomunicaciones, electricidad) como a los bienes inmuebles que soportan a las actividades productivas (sistemas de riego, silos).
  • Recursos productivos y financieros: las actividades que generan ingresos (empleo, comercio, industria), los bienes económicos directos (alimentos para el consumo familiar), los convertibles fácilmente en dinero (producción agropecuaria o la extracción de productos silvestres, los que permiten su acceso (crédito, préstamos, ahorros) y los bienes móviles y herramientas para la producción. Además de la disponibilidad deben analizarse el acceso y la participación de otros actores (por ejemplo intermediarios).

La propuesta de Flora y colaboradoresres (2004) incluye dos recursos adicionales, que pueden ser incluidos para enriquecer el análisis:

  • Recursos culturales: los valores y contenidos culturales que las generaciones mayores consideran importante transmitir a las más jóvenes para que construyan sus estrategias de vida. Estos recursos alimentan la concepción del mundo y el posicionamiento ante la realidad e incluyen el concepto de qué puede cambiarse y qué no. Conocer y hacer explícito este último aspecto resulta de vital importancia para el éxito de cualquier proceso de cambio. Algunos indicadores para caracterizarlos: prácticas de intercambio, religión, caracterizaciones de los géneros (expectativas asociadas a mujer / hombre / joven / anciano), eventos propios (artes, celebraciones, comidas, medicina tradicional, idioma, símbolos, vestimentas, gestos, símbolos), entre otros.
  • Recursos políticos: todas las instituciones que permiten la relación de la comunidad con instancias fuera de la misma con el fin de lograr objetivos comunitarios. Lo que se procura es conocer el grado de incidencia que tiene la comunidad en los procesos externos a ella que le permiten gestionar y acceder a bienes, servicios y procesos que son de su interés para mejorar la calidad de vida de los pobladores. Incluyen las representaciones de las instituciones activas en el área tales como ministerios, organizaciones civiles, agencias de cooperación y sus proyectos, partidos políticos y otros.

Cuando se trabaja en la recolección de información original es recomendable organizar las entrevistas o encuestas con base en los diferentes recursos mencionados.

2. Análisis de los recursos de la comunidad. La combinación acciones-recursos que generan las estrategias de vida se da en una relación de doble vía con los procesos de transformación socio-económica y las estructuras sociales, económicas y políticas. Para comunicar y debatir estas relaciones se propone realizar un análisis de las fortalezas y debilidades de los recursos disponibles por la comunidad, seguido por un análisis de las amenazas y oportunidades del entorno que afectan estos recursos (Análisis FODA).

3. Análisis de los recursos de la comunidad. La combinación acciones-recursos que generan las estrategias de vida se da en una relación de doble vía con los procesos de transformación socio-económica y las estructuras sociales, económicas y políticas. Para comunicar y debatir estas relaciones se propone realizar un análisis de las fortalezas y debilidades de los recursos disponibles por la comunidad, seguido por un análisis de las amenazas y oportunidades del entorno que afectan estos recursos (Análisis FODA).

4. Análisis de las interacciones entre los recursos. Esta paso parte de la premisa de que existe subjetividad en todos los juicios que se hacen, lo importante es tener conciencia de esta situación y hacer públicos los argumentos que los fundamentan. Ver herramienta propuesta en sección Metodologías.

5. Identificación de interacciones positivas y negativas entre recursos . Este paso identifica los conjuntos de interacciones positivas y negativas que ocurren en la construcción de las estrategias de vida. El debate participativo en el que se identifican estas interacciones (o “espirales”) completa la visión de las estrategias de vida de la comunidad y de su impacto en los recursos y constituye una base para la planificación de intervenciones o para evaluar el impacto de las ya realizadas. Ver herramienta propuesta en la sección Metodologías.

6. Identificación de conflictos y análisis de poder. Este paso se recomienda solo para las espirales prioritarias definidas en el paso anterior. La identificación de conflictos potenciales tiene que ver con intereses contradictorios entre grupos o personas, y para ello se identifican los actores sociales que serán afectados en forma positiva, negativa o neutral por los procesos del espiral. El análisis de poder involucra a diferentes actores, tanto a los que se benefician con los proyecto, como a los actores cuya reacción esperada al proyecto sea negativa o neutral. En este último caso, se analiza su capacidad para bloquear el proceso, el nivel de riesgo que implica para la intervención y las acciones que se pueden hacer para mitigar o eliminar la reacción negativa. Ver herramienta propuesta en sección Metodologías.

7. Identificación de puntos de intervención. Este paso es una recomendación aplicable a intervenciones y proyectos pues al finalizar este proceso se espera que quienes planifican la intervención hayan desarrollado una comprensión adecuada de la complejidad de los procesos en que van a intervenir y seleccionen cuidadosamente los puntos de intervención a fin de potenciar las cascadas positivas y mitigar o reducir las negativas.

 

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